martes, 4 de abril de 2017

El simbolismo del espejo en la mística islámica


 Por Titus Burckhardt.

De entre la riqueza de los símbolos que sirven para expresar la mística islámica, elegiremos la imagen del espejo, pues se presta mejor que cualquier otra para mostrar la naturaleza de esta mística, es decir, su carácter esencialmente "gnóstico", basado en una percepción directa. El espejo es en efecto el símbolo más directo de la visión espiritual, de la contemplatio, y en general de la gnosis, pues a través de él se concreta la relación entre el sujeto y el objeto.


Al mismo tiempo, puede demostrarse a partir de este ejemplo de qué manera los diferentes significados de un símbolo relativos a distintos niveles de realidad, que a veces parecen contradecirse, poseen todos una profunda vinculación entre sí, y se encuentran reunidos en el significado más elevado de la imagen, que es un significado puramente espiritual.


Estas interpretaciones múltiples forman parte del carácter propio del símbolo; es ahí donde reside su ventaja con respecto a la definición conceptual. Mientras que esta última integra un concepto dado en un contexto lógico y, en consecuencia, lo determina en un cierto nivel, el símbolo permanece abierto, sin por ello ser impreciso; es ante todo una "clave" que da acceso a realidades que superan el ámbito de la razón.


Igualmente pueden estas "realidades" que superan la razón ser llamadas "verdades"; e insistiremos sobre este hecho, pues demasiado corrientemente se admite hoy en día que el simbolismo puede tener una explicación puramente psicológica. La interpretación psicológica de un símbolo no puede descartarse de antemano; puede corresponder a una posibilidad; es preciso, por el contrario, rechazar la tesis según la cual el verdadero origen de un símbolo se encontraría en el supuesto "inconsciente colectivo", es decir, en las profundidades caóticas del alma humana. El contenido de un símbolo no es irracional, sino, si puede decirse, "supra-racional", es decir, puramente espiritual. No emitimos con esto una nueva tesis, sino que nos referimos al conocimiento del simbolismo tal como se halla en toda tradición auténtica, y tal como ha sido expuesto por autores como René Guénon, Ananda Coomaraswamy y Frithjof Schuon.


Nuestro objeto es una cuestión de principio: la simbólica del espejo es a este respecto particularmente instructiva, ya que el espejo es, en un cierto sentido, el símbolo de los símbolos. En efecto, puede considerarse a la simbólica como el reflejo figurado de las ideas no-cautivas, o de los arquetipos. El apóstol Pablo dice en este sentido: "Vemos ahora como por espejo, de manera oscura, pero entonces veremos cara a cara. En el presente, mi ciencia es parcial; pero entonces lo conoceré todo como yo soy conocido" (I Corintios, 13-12).


¿Qué es ese espejo en el que el símbolo aparece como imagen de un arquetipo eterno? Ante todo la imaginación, si se piensa en el carácter figurativo, "plástico", del símbolo, contrariamente al de la noción abstracta. Pero en un sentido más amplio es la razón, que, en tanto que capacidad para conocer y discernir, refleja el espíritu puro; y, en un sentido aún más amplio, el espíritu mismo es el espejo del Ser absoluto. Plotino dice del espíritu absoluto (noûs) que mira al Uno infinito y que, con esta visión, que jamás llega a asimilar enteramente su objeto, pone en evidencia el mundo como una imagen siempre incompleta; es como un reflejo quebrado ininterrumpido.


Según una sentencia del Profeta Muhammad, "hay para cada cosa un medio para pulirla, y quitarle la herrumbre. Y lo que sirve para pulir el corazón es el recuerdo (dhikr) de Dios". El corazón, el verdadero centro del ser humano, es entonces como un espejo que debe ser puro para poder recibir la luz del espíritu divino.


Puede establecerse una comparación con el dogma del Budismo T’chan del Norte. "Todos los seres poseen en el origen la iluminación espiritual, de la misma manera que brillar está en la naturaleza del espejo. Si, por el contrario, las pasiones velan el espejo, éste es entonces invisible, como si estuviera cubierto de polvo. Si los malos pensamientos son domeñados y destruidos según las indicaciones del Maestro, cesan entonces de manifestarse. Entonces el espíritu se aclara, como corresponde a su naturaleza propia, y en él nada permanece oculto. Es como pulir un espejo..." (Tsung-mi). Esta frase podría encontrarse en un texto sufí, es decir, en un texto de la mística islámica.


Cuando el corazón se convierte en un espejo puro, entonces el mundo se refleja en él tal como realmente es, es decir, sin las deformaciones debidas al pensamiento pasional. Por otra parte, el corazón refleja la verdad divina de manera más o menos directa, es decir, primero en forma de símbolos (ishârât), después en forma de las cualidades espirituales (çifât) o de las entidades (a’yân) que están en la base de los símbolos, y finalmente como verdad divina (haqîqah).


Recordemos aquí el espejo sagrado, que desempeña un papel tan importante en las tradiciones del Tao y del Shinto. El espejo sagrado del Shinto, conservado en el templo de Ise, significa la verdad o la veracidad. Según la leyenda, los dioses lo fabricaron para que la diosa del Sol Amaterasu saliera de la gruta en la que se había retirado y para traer así la luz al mundo. Cuando la diosa lanzó una mirada al exterior vio su propia luz en el espejo, la tomó por un segundo sol y, por curiosidad, salió de la cueva. Esto indica, entre otros significados, que el corazón, por su capacidad de reflejar -por su veracidad-, atrae a la luz divina.


Todo lo que depende de la ley de la reflexión puede igualmente servir para describir el proceso espiritual correspondiente. Según estos términos, la imagen reflejada se comporta de una manera inversa con respecto a su imagen de origen. Así, la Realidad divina, que lo abarca todo, aparece en su imagen especular como un centro reducido a un punto que no se puede alcanzar. La bondad del puro Ser aparece en su reflejo como un rigor que fulmina, la eternidad como un momento fugitivo, y así sucesivamente.


La ley de la reflexión significa también que la imagen reflejada se parece a su imagen de origen desde un punto de vista cualitativo, aunque distinguiéndose de ella materialmente; el símbolo es su arquetipo, en la medida en que se hace abstracción de sus límites materiales -incluso imaginables- y en que no se considera sino su naturaleza propia. La ley de la reflexión significa por otra parte que la imagen de origen aparece de manera más o menos completa y precisa, según la forma y la posición del espejo. Esto es igualmente válido para la reflexión espiritual, y es por ello que los maestros del Sufismo dicen habitualmente que Dios se manifiesta a su servidor según la disposición o las aptitudes de su corazón. En un cierto sentido, Dios se adapta a la forma espiritual del corazón, al igual que el agua adopta el color de su recipiente.


En este sentido, el espejo del corazón es igualmente comparado con la luna, que refleja la luz del sol de manera más o menos perfecta, según su posición en el espacio. La luna es el alma (nâfs), que es iluminada por el espíritu puro (rûh), pero que permanece prisionera de lo temporal, de modo que sufre un cambio (talwîn) en el nivel de su receptividad.


El proceso de la reflexión es quizá el símbolo más perfecto del "proceso" del conocimiento, que la razón no alcanza a agotar completamente en cuanto a su sentido. El espejo es lo que refleja, en la medida exacta en que lo refleja. Al igual, el corazón -o el espíritu de conocimiento-, que refleja el mundo múltiple, es este mundo, a la manera de este mundo, a saber, con la separación entre el objeto y el sujeto, el interior y el exterior. En la medida en que el espejo del corazón refleja al Ser divino, él lo es, y ello a la manera entera, indivisible, del Ser puro. En este sentido, el apóstol Pablo dice: "Pero en el presente se refleja en nosotros la claridad del Señor a rostro descubierto, y somos iluminados en la misma imagen, de una claridad a otra...".


Consideremos ahora el mismo símbolo desde otro punto de vista. Hasan al-Basrî, uno de los primeros místicos del Islam, compara al mundo en su relación con Dios con un reflejo que el sol proyecta sobre un plano de agua. Todo lo que podemos percibir de ese reflejo proviene de su imagen original, pero ésta es independiente de su imagen reflejada, e infinitamente superior a ésta.


Para comprender este símbolo según la doctrina de la "unicidad de la existencia" (‘wahdat al-wujûd), que ocupa un lugar fundamental en la mística islámica, es necesario recordar que la luz representa al Ser y que, en consecuencia, la oscuridad representa la nada; lo que es visible es la presencia, y lo que no es visible es la ausencia. Se ve entonces del espejo lo que en él se refleja. La existencia del espejo se descubre por la posibilidad de ese reflejo. En tanto que tal, no obstante, sin la luz que cae sobre él el espejo es invisible, lo que significa, según el sentido del símbolo, que no hay espejo en tanto que tal.


A partir de aquí, existe una conexión con la teoría india de la Mâyâ, la fuerza divina mediante cuyo poder el infinito se manifiesta de manera finita y se disimula tras el velo de la ilusión. Esta ilusión consiste justamente en el hecho de que la manifestación, es decir, igualmente el reflejo, aparece como algo que existe aparte de la unidad infinita. Es la Mâyâ lo que produce este efecto, la Mâyâ que, fuera de los reflejos que sobre ella se proyectan, no es nada más que una simple posibilidad o una capacidad del infinito.


Si el mundo en tanto que totalidad es el espejo de Dios, el hombre, en su naturaleza original, que en sí misma resume el mundo entero cualitativamente, es igualmente el espejo del Uno. A propósito de ello, Muhyîd-Dîn Ibn ‘Arabî (del siglo XII) escribe: "Dios (al-haqq) quiso ver las esencias (a’yân) de Sus Nombres perfectos (al-asmâ al-husnâ), que el número no podría agotar, y, si tú quieres, puedes igualmente decir: Dios quiso ver Su propia esencia (‘ayn) en un objeto (kawn) global, que, dotado de la existencia (al-wujûd), resume todo el orden divino (al-amr), a fin de manifestar con ello Su misterio (sirr) a Sí mismo. Pues la visión (ru’yâ) que tiene el ser de sí mismo en sí mismo no es igual a la que le procura otra realidad de la que se sirve como de un espejo: él se manifiesta a sí mismo en la forma que resulta del "lugar" de la visión; ésta no existiría sin ese "plano de reflexión", y sin el rayo que se refleja...". Este objeto, comenta Ibn ‘Arabî, es por un lado la materia original (al-qâbil), y por otro Adán; la materia original es, en cierta medida, el espejo que es aún oscuro y en el que ninguna luz ha aparecido todavía, pero Adán es en cambio "la claridad misma de ese espejo y el espíritu de esta forma..." (Fuçûç al-Hikam, capítulo sobre Adán).


El hombre es entonces el espejo de Dios. Pero, desde otro punto de vista más secreto, Dios es el espejo del hombre. En la misma obra (capítulo sobre Seth), Ibn ‘Arabî escribe también: "...el sujeto que recibe la revelación esencial no verá sino su propia "forma" en el espejo de Dios; no verá a Dios -es imposible que Le vea-, aunque sabe que no ve su propia "forma" más que en virtud del ese espejo divino. Esto es análogo a lo que ocurre con un espejo corporal; contemplando las formas, tú no ves el espejo, aunque sepas que no ves estas formas -o tu propia forma- sino en virtud del espejo. Este fenómeno lo ha manifestado Dios como símbolo particularmente apropiado a Su revelación esencial, para que aquel a quien Él se revele sepa que no Le ve; no existe símbolo más directo y más conforme a la contemplación y a la revelación de la que tratamos. Intenta pues ver el cuerpo del espejo mirando la forma que en él se refleja; jamás lo verás al mismo tiempo. Esto es tan cierto que algunos, observando esta ley de las cosas reflejadas en los espejos [corporales o espirituales], han pretendido que la forma reflejada se interpone entre la vista del que contempla y el propio espejo; esto es lo más alto que han logrado en el dominio del conocimiento espiritual; pero, en realidad, la cosa es tal como acabamos de decir, [a saber, que la forma reflejada no oculta esencialmente al espejo, sino que éste la manifiesta]. Por lo demás, ya hemos explicado esto en nuestro libro de las "Revelaciones de la Meca" (al-Futûhât al-Makkiyah). Si supieras esto, sabrías el límite extremo que la criatura como tal puede alcanzar [en su conocimiento "objetivo"]; no aspires pues a más, y no fatigues tu alma tratando de superar este grado, pues no hay allí, en principio y en definitiva, sino pura no-existencia [al ser la Esencia no manifestada]".


El Maestro Eckhart escribe a propósito de ello: "El alma se contempla a sí misma en el espejo de la divinidad. Dios es él mismo el espejo que desvela a quien él quiere y que vela a quien él quiere... En la medida exacta en que el alma es capaz de superar toda palabra, en esta medida ella se acerca al espejo. Es en el espejo donde se cumple la unión como una igualdad pura e indiferenciada".


El sufí Suhrawardi de Alepo (siglo XII) escribe que el hombre en camino hacia su Sí descubre primero que el mundo entero está contenido en él mismo, pues es sujeto conocedor; se ve como el espejo en el que todos los arquetipos eternos aparecen como formas efímeras. Pero después toma conciencia de que él no posee existencia propia; su propio Yo en tanto que sujeto se le escapa, y no queda sino Dios como sujeto de todo conocimiento.


Muhyîd-Dîn Ibn ‘Arabî escribe en otro lugar: "Dios es entonces el espejo en el que tú te ves a ti mismo, así como tú eres Su espejo en el que Él contempla Sus Nombres. Ahora bien, éstos no son sino Él mismo, de manera que la realidad se invierte y deviene ambigua...".


Tanto en un caso como en otro, sea Dios el espejo del hombre o el hombre el espejo de Dios, el espejo significa siempre el sujeto conocedor, que en tanto que tal no puede ser al mismo tiempo el objeto del conocimiento. Pero esto no es válido sin ninguna restricción más que para el sujeto divino, el "testigo" eterno (shahîd) de todos los seres manifestados; es el espejo infinito, cuya "substancia" no puede ser asimilada en modo alguno, pero que no obstante puede ser conocida en un cierto sentido, ya que se puede saber que todos los seres no pueden ser conocidos más que en él.


Todo esto ilumina igualmente las palabras que Dante pone en boca de Adán, y sobre las cuales se han afrontado ya muy diversas interpretaciones. Adán dice del deseo de Dante:




"porque la veo en el veraz espejo
que hace de sí reflejo en otras cosas,
mas las otras en él no se reflejan"
.
"perch’io la veggio nel verace speglio
che fa di sé pareglio all’altre cose,
e nulla face lui di sé pareglio"
Paraíso, XXVI, versos 106 y siguientes.

En cuanto a esto, dice Farid-ud-Dîn ‘Attar:


"Venid, átomos errantes, volved a vuestro centro
y convertíos en el espejo eterno que habéis contemplado..."

jueves, 23 de marzo de 2017

sábado, 3 de septiembre de 2016

"Tu existencia es solo un soplo: que sea a tu favor, no en tu contra" Abu Madyan de Cantillana

Sidi Abu Madyan (r.A.a), su nombre era Chuâyb b. Ahmad b. Yaâfar b. Chuâyb, nacido en Cantillana. Su hijo Madyan, también muy virtuoso, está enterrado en El Cairo, junto a la mezquita del Chayj Âbdel Qadir al-Dachtuutii, en Bukra al-Qarâa, a las afuera de las murallas del este de El Cairo. Dicho santuario tiene una gran cúpula y es muy visitado por su reconocida bendición. El comentario de esta hikma es de Chayj Ahmad al-Alawy (r.A.a)
 
La vida es es un soplo; tus días están contados.
El hombre es el resultado de sus afanes, y ¡cuán pronto se ven los resultados!.
Lo que le queda de vida es lo que le queda de provecho.
De ti depende reparar lo que echaste a perder y aprovechar lo que te queda.
¿Hay algo más precioso que la vida? Si fuese consciente del valor de su vida no la derrocharía.
Gran parte de ella ya ha pasado; cuida ¡oh abdu! celosamente lo que te queda, para que sea en provecho tuyo y no en tu contra.
Siempre que te vuelvas hacia ALLAH y tengas necesidad de encontrarLE, verás que "ALLAH atiende al necesitado cuando LE implora" (27:26)
Ten cuidado, no malgastes tu preciosa alma: cualquiera de sus soplos vale lo que una tierra entera.
Una hikma de Ibn Âta ALLAH dice. "Lo que has perdido de tu vida es irreemplazable; cuanto obtengas, inestimable" (192)
Si eres consciente de esto, ¿cómo puedes malgastar, hermano, tu vida en un estado de descuido y de falta?
¿Es que tienes otra vida para recuperar lo que pierdas en esta? ¡No! ¡De ninguna manera! No tienes más que el momento presente.
Ya se te ha escapado una gran parte y has renunciado a ella sin siquiera lamentarlo.
Si te diesen una gran fortuna y te dijesen: "Ésta es tu parte, no tendrás más. Cuando la disipes, se acabó", procurarías no derrocharla y la administrarías bien.
¡Pues aún más con la vida! ¡Cuán breve resulta!
Cada respiración te acerca más a la Otra Vida; cada aliento que dejas atrás te acerca al siguiente.
El Día de la Resurrección todo redundará en tu favor o en tu contra; procura -ALLAH te bendiga- que sea a tu favor.
Permanece atento a lo que haces y no olvides que todo será retribuido, que por cada instante vivido serás interrogado.
Imita a aquellos hombres ejemplares de antaño que se pedían cuentas de cada hálito y sopesaban cada pensamiento.
A propósito de esto afirmaba el Imam Chafiî (r.A.a): "Dos de las enseñanzas de los sufies me han sido de suma utilidad.
La primera: el tiempo presente es cual la espada, si no lo cortas te corta.
La segunda: ocupa tu alma con el bien o ella te ocupará con el mal"
Aprovecha el momento presente -ALLAH te bendiga-, no lo derroches paso a paso. "Los derrochadores son hermanos de los demonios" (17:27)
Detente a la puerta de tu corazón para que en él se manifiesten las luces de tu Señor porque el corazón tiene una sola dirección posible.
 
وَ عَلَيِكُمْ السَّلام
 

miércoles, 27 de julio de 2016

El pensamiento sufi

A continuación reproducimos un texto íntegro del Shaykh Hayy Sidi Sa’îd al Andalusí, maestro de la vía.

En Presencia… Aunque en principio pudiera parecer pretencioso hoy vamos a hablar de la religión verdadera, y espero que al terminar esta alocución haya quedado claro qué es lo que con este supuesto quiero decir, y quiero recalcar lo de “supuesto”. Ya sabemos que el origen etimológico del concepto religión viene del latín “religare”, esto es; reunir. Más ampliamente el concepto se refiere a la “Reunificación de lo que fue separado”. ¿Qué es lo que fue separado? ¿A qué nos referimos al decir esto? Nos dicen las escrituras, y hoy confirma la ciencia, que el ser humano fue creado de la tierra, y al igual que todos los seres vivos tiene su origen en el agua. Pero también nos dicen las Escrituras que una vez creado el ser humano en su complejidad, recibió la Conciencia de sí mismo y con ella el concepto de La Trascendencia. Esto se expresa diciéndonos que Dios insufló en la humanidad algo de Sí Mismo. Es al retorno a Su Origen de este “Algo” de Él mismo a lo que se refiere la religión, cualquiera que sea, cuando nos habla del re-encuentro entre el ser humano y Dios. Es este un tema algo más complejo de explicar, pero considerando que lo tenemos escrito en nuestra extensa obra literaria doy por supuesto que sabéis a qué me refiero como preámbulo de esta alocución. Si lo que cualquier religión pretende es el retorno, o encuentro entre Creador y criatura, es obvio que cuanto más complicado sea el sendero propuesto más se aleja la religión de su propósito. Propósito que se hace más asequible en la medida en la que prima la simplicidad. Podríamos decir, esto entendido, que cualquier persona que se haga dócil ante la Acción Creadora sobre ella está en ruta de reunificación, y por lo tanto en práctica de religión verdadera, siendo de carácter totalmente secundario la liturgia que practique o el idioma que utilice para sus prácticas. Cada religión se proclama verdadera y en consecuencia, según esto, las demás religiones no lo son. No obstante, si tenemos conocimiento de las religiones observaremos que la mayoría de los desencuentros se fundamentan sobre tradiciones étnicas, añadidos posteriores, afán de poder, dificultades de diálogo y diferencias lingüísticas, pero pocas diferencias en cuanto a lo esencial. Así pues queda claro que los fundamentos de cualquier religión, aquello en lo que todas se encuentran en consonancia y sin dificultad de entendimiento son estos tres; 1) Hay Un solo Principio Creador que recibe el nombre de la cultura que lo identifica. 2) Que la docilidad a la Acción de este Único Principio sobre el ser humano determina su acercamiento a Él. 3) Que mantenerse en armonía con este hecho es la causa del “Estado de Paz” en la persona y, como consecuencia, la felicidad como estado. Esta descripción, dicha en nuestro idioma, nos es fácil de entender y no encontramos rechazo alguno para estar de acuerdo, pero si en vez de decirlo en castellano lo dijera en otra lengua, probablemente daríamos paso al conflicto. Por ejemplo; esta explicación en Sánscrito podría decirse con el vocablo; yoga. En cambio si lo digo en lengua árabe todo lo dicho equivale al vocablo Islam, como “Estado de Paz” y al vocablo Musulmán como equivalente de aquél que se hace dócil a la acción de Dios sobre él. Ninguna otra cosa significan estas dos palabras. 2 Esto es lo que deducimos del diccionario de la lengua árabe, de la lectura del Corán y de la tradición oral del Profeta Muhammad. Los añadidos posteriores, los intereses de poder, las complicaciones y recursos a la fe para aceptar como válido lo que es irracional, las posiciones de fanatismo y exclusión, las tradiciones étnicas añadidas a las religiones y en definitiva; la ignorancia o la malversación de las promulgaciones originales, son obra de las personas, sin nada o muy poco que ver con las Fuentes de la promulgación original. En consecuencia; al igual que otras muy antiguas y nobles Tradiciones, no desviadas del propósito fundacional, la T. Sufi se ha ocupado más de las esencias que de las apariencias. Más de los contenidos que de los continentes, más de resolver las dificultades para desvelar lo aparentemente sencillo, que de crear nuevos añadidos y recovecos que dificulten el re-encuentro Creador-criatura colocando más cargas sobre los practicantes. A partir de esta “sencilla” explicación, y la práctica que de ella se derive, cuyo contenido puede llegar a ser inmenso, lo que suceda en cada corazón, ya sea de forma visible o secreta, ordinario o extraordinario, es privativo de la soberanía de cada persona. En este Recto Sendero cada senderista ha de trazar su propia huella, única e irrepetible. Y cada uno de nosotros recibirá de la Misericordia Creadora lo que le esté reservado. Por estas razones, y aún reconociendo el valor circunstancial de los ejercicios añadidos que en otros lugares se practiquen, nosotros hemos optado por la mayor simplicidad posible, y para ello nos hemos apoyado en las Fuentes y consultado a otros sabios. A causa de esta convicción a favor de la simplicidad de los orígenes no añadimos a nuestra práctica nada que suponga nuevas cargas, pues consideramos que ninguna de estas prácticas nos cualifica en lo que somos: No hacemos largas sesiones de cánticos en una lengua ininteligible para nosotros, es decir, no hacemos Dzikr (recuerdo) en árabe. No hacemos danzas de Hadra ni ejercitamos la hiperventilación. No tenemos audiciones ni danzas de Sama No practicamos otro ejercicio alguno que no sea lo contenido en la ´Ibadat. Este, a continuación, es un ejemplo claro de todo lo dicho. Para afirmar esta sencillez en nuestra práctica, hacemos referencia a las Fuentes del Corán, la Sunna y nuestra propia tradición Shadzilia, así como la de otros reconocidos Maestros de la antigüedad. Dice el Corán en 29:51 “¿No les basta que te hayamos revelado el libro que le es transmitido oralmente? Dice el Hadiz del Profeta transmitido por Bujari; “Facilitad las cosas a las gentes, y no las hagáis complicadas”. El segundo Sheyh de nuestra Tárika, el murciano Abú l´Abbás, buen conocedor de la enseñanza muhammadí, dejó dicho; “¿Qué sucede con aquellos que, en sustitución del Corán, se emocionan con el canto y otras distracciones de ese género? Abu Madyan de Sevilla, Ibn al Árabi, Abu l´Hasan as-Shadzili y otros, no tenían en estima a los que llamaban, “esa gente de la flauta y el tambor”. 3 Os digo con frecuencia que: “Ya que la comprensión y perfecto aprovechamiento del inmenso legado de Sabiduría contenido en la ´Ibadat, nos ha de llevar toda nuestra vida, no encontramos razón alguna para incorporar otra práctica que no sea venida de las Fuentes transmitidas por el Profeta”. A esto nos ceñimos en exclusiva siguiendo la tradición de sencillez contenida en el Corán, confirmada por el Profeta, y enseñada más tarde por Shadzili y sus directos sucesores. No en vano el Sheyh Abu l´Hasan Fusanya, ya en los primeros siglos del Islam, nos previno con esta frase; “Hoy en día el Sufismo es un nombre sin realidad, pero antes fue una realidad sin nombre”. A aquel antes de ahora nos remitimos. Suelo deciros que el mejor Dzikr Al Lah es la lectura del Texto Sagrado, el Salat, y la contemplación de la naturaleza. La mejor Hadra es integrarse en la danza del Universo que alaba a Su Creador. Y la mejor audición de Sama es la música del silencio que escuchamos cuando cerramos los oídos a lo externo. Pero guardamos un profundo respeto por otras alternativas, pues sabemos que para cada persona hay una forma y un momento. Ya que se nos enseña; “Existen muchas vías de ascenso hacia Dios” Corán 70:3 Debido a esto, cada Maestro de la Tradición Sufi ha marcado sus líneas de enseñanza según una particularidad y diferencia, y todas ellas son respetables: ESTE ES UN EJEMPLO: El Maestro Sufi Uwais al Qarni vivió solo en el desierto. Pero conocía el secreto Muhammadí. Dhul Nun, el egipcio, hablaba con adivinanzas y enseñaba con jeroglíficos egipcios. Y pasó a la historia de la Tradición como Santo y Maestro. Al Hallaj y Suhrawardi fueron ejecutados por las autoridades islámicas de su época al hacer afirmaciones sobre su estado de Unión que eran consideradas heréticas. No obstante fueron nuestra inspiración. Bahaudin de Bujara se comunicaba más con su amor que con sus palabras. Pero al hacerlo así nos hizo partícipes de su Sabiduría. Muhyiddin Ibn al Arabi, de Murcia, hizo de su corazón receptáculo de todas las formas y religiones. Ansari el Sufi dijo; Un discípulo es suficiente para el maestro. Un oído es suficiente para la palabra adecuada. Un amanecer es suficiente para que el sol ilumine el mundo. Hafiz enseñó hablando del vino. Shabistari habló de idolatría. Khoja Ansar era un jefe religioso. Pero Rumi, Jayyam, y Abi Fair, negaron las formas religiosas. Abu Madian de Cantillana, Sevilla, es reconocido como uno de los grandes Maestros. Cuando los discípulos eruditos llegaban a él con citas de grandes Ulemas, él respondía; “No vengáis a mí con lo que dice fulano y mengano, eso es carne muerta. Y tú ¿Qué es lo que tú dices?, traedme carne viva”. 4 Abú Hasan as Shadzili, fundador de nuestra Tárika, y Muhyid-din ibn al Árabi, no eran partidarios de la danza, la flauta y el tambor, entre los Sufis de su época. Pero Maulana Chishti escuchaba música, y Rumi fundó los Derviches danzantes. Algunos de ellos fueron acusados de heterodoxos al no observar ciertas normas externas del Islam, pero el Sheik Burhanuddin Papazi decía; “Puede que no se me vea orar en la Mezquita, pero mi corazón reza continuamente en La Meca”. Ahmed al Rifai fue tachado despectivamente de ser un exhibicionista curandero. El Maestro de la filosofía mística de la Rosa, Saadi de Shiraz, fue discípulo de Suhrawardi, y utilizó en su composición del Gulistan la belleza de los jóvenes adolescentes. Los hombres pensaron que Jalaludin y Faridudin Attar eran simples poetas. Yusuf Qalandar erró por la faz de la tierra. El Sheij Shattar transformaba a los hombres con una mirada. Ali al Hujwiri parecía ser un simple historiador. Abdul Kader de Gilam, Salman y Saadi. Abu Bakr de Arabia y Nuri y Safari. Baba Farid y Ben Adam entre los afganos, y Jami de Jorasán. Bektash de los turcos, Nizamudin de la India, etc. Etc. Todos ellos fueron diferentes, y de diferente manera enseñaron a caminar en pos del mismo Objetivo pues, según el Corán 70: 3 “Existen muchas vías de ascenso hacia Dios”. “A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley y un modo de vida diferentes”. Corán 5: 48 “No cabe coacción en asuntos de fe”. Corán 2: 256 “Sed tolerantes con otras religiones”. Corán 2: 109 “Será Dios quien decida sobre la discrepancia entre religiones”. Corán 2: 113 “Para cada comunidad religiosa hay una orientación diferente de la que Dios es el punto focal”. Corán 2: 142 y 148 “Y Hemos hecho así, de vosotros, una comunidad intermedia (sin extremismos)” Corán 2: 143 “Dios se ha prescrito a Sí Mismo la ley de la Misericordia” Corán 6: 12 y 54 “Tan sagrada es la tinta del estudiante como la sangre del mártir”. Buscad la Sabiduría, aunque para encontrarla tengáis que recorrer todos los caminos de la tierra”. Proverbio de Muhammad (p. b.) “Un árabe no es mejor que otro hombre, ni un blanco es superior a un negro. Hablad a cada pueblo en su propia lengua”. “Comete herejía quien adora a una religión en vez de adorar a Dios” Proverbios de Muhammad (p. b.) “¡Oh musulmanes! ¿Qué significa este aire de superioridad? Abre tu corazón al cristiano, libera tu mente de esta vanidad. Siguiendo a Muhammad te consideras un creyente y a él le consideras infiel por seguir al Mesías. Ambos eran profetas y ambos eran amigos. ¿Por qué esta enemistad entre vosotros? Sheyh Naser Josro (m. 1.088) “El hombre de Dios está más allá de la religión”. “Pero no clames diciendo que las religiones son vanas, pues en todas ellas se guarda un perfume de verdad que enciende la fe del creyente”. 5 “No soy ni cristiano, ni judío, ni musulmán. No soy de Oriente ni de Occidente, ni de la tierra ni del mar. Mi sitio es estar sin sitio, mis huellas es no dejar huella. No hablo del cuerpo ni del alma, ya que pertenezco al Alma del Bienamado…” Jalal ad Din Rumi (1.207 – 1.273) “Vende tu inteligencia y compra la admiración por Dios. Renuncia a cuanto venga de la razón, pues ahora hemos llegado al tiempo de la locura. Y la locura de Dios es mejor que la razón de los hombres”. “¿Existe, por casualidad, un enamorado que piense con la razón? ¿Quién Te ha visto puede acaso conservar su razón?. Jalal ad Din Rumi (1.207-1.273) “Dios mío, no hagas de mí un erudito o un asceta. Si decides introducirme en Tu ciencia, iníciame en una parcela íntima de Tus Secretos”. Sheyh Bistami (m. 874) “El iniciado está más allá de lo que dice, el erudito más acá. El iniciado se ocupa de su Señor, el erudito de su propio ego”. Sheyh Bistami (m. 874) “Nadie puede jactarse de haber llegado a la verdad, si no ha sido tratado de hereje por mil personas de peso”. Sheyh Yunayd “Lo que conocen los eruditos es una ignorancia respecto a la Ciencia de Lo Verdadero, y la creencia es un delito si la comparas con la Verdad del Conocimiento. Quien se expresa mediante la alusión corre el riesgo de restaurar el paganismo”. Sheyh Bistami (m. 874) “No te apegues exclusivamente a ninguna religión, de manera que dejes de creer en las otras; perderás no poco bien. Más aún, no acertarás a reconocer la Verdad”. “Dios, el Omnipresente y el Omnipotente, no está encerrado en ningún credo ni en religión alguna, porque donde quiera que os volváis, allí está el rostro de Dios”. “Hubo un tiempo en el que yo rechazaba a mi prójimo si su religión no era como la mía, hoy mi corazón se ha convertido en receptáculo de todas las formas religiosas”. “Cada cual reza lo que cree; su Dios es hechura de sí mismo y, al rezar, ora a sí mismo. Por eso anatematiza las creencias de los demás; lo cual no haría si fuese justo, porque el desagrado hacia la religión ajena se basa en la ignorancia”. Sheyh Ibn al Árabi “Para los amantes de Al Lah no hay reglas. La religión del amor no tiene código o doctrina. Sólo a Dios”. Sheyh Ibn al Árabi “Antes despreciaba a otros hombre si su religión no era como la mía, ahora mi corazón es un campo para las gacelas, un convento para el monje cristiano, los pliegos de la Torah, la Kaaba del peregrino o un templo para el idólatra. No le pongáis nombre a mi religión, pues es el amor donde quiera que vaya su cabalgadura”. Sheyh Ibn al Árabi 6 “He reflexionado acerca de las denominaciones confesionales esforzándome en comprenderlas. Ahora considero que existe un Principio Único con numerosas ramificaciones. Por eso, no pidas a un hombre que adopte una determinada denominación confesional; con ello lo desviarías del Principio, que es solio y fundamento. A ese hombre ha de venir a buscarlo el propio Principio en el que se dilucidan todas las grandezas y todas las significaciones. Entonces el hombre comprenderá.” “Se ha extraviado quien adora una religión en vez de adorar a Dios”. Sheyh Mansur al Hallay (m. 922) “Como un compás tenemos un pié fijo en el Islam y con el otro viajamos dentro de otras religiones”. Sheyh Saadi de Shiráz (1.184-1.256) “Muchos son los cauces, pero sólo es Uno el Manantial de donde todos proceden. Insiste en llamar ante La Puerta dorada, y cuando esta se abra, las demás puertas se abrirán ante ti”. Sheyh Saíd al Andalusí, abdú Rabihi Otra cuestión a comentar, por último, es la siguiente. Somos plenamente conscientes de la aversión que suscitan en la actualidad estas dos palabras; Islam y musulmán, pero ya hemos explicado su verdadero significado en múltiples ocasiones. Es una aversión proveniente, a nuestro limitado entender, de varias causas. Una causa es la desinformación histórica, otra el resultado del colonialismo desde las cruzadas hasta el día de hoy que, como un continuo, se refleja en la actuación disparatada, o criminal, de aquellos que, desde su ignorancia fanática o desde su simple ignorancia, utilizan el poder de la información para agredir, manipular, seducir o claramente mentir sobre lo que signifique ser musulmán o lo que es Islam. Otra de las causas la encontramos en las acciones bárbaras o el comportamiento improcedente de aquellas minorías que, proclamándose musulmanes, utilizan en su ignorancia la Sabiduría Muhammadí como un arma arrojadiza, o como un pretexto para ocultar otros intereses. A causa de este reprobable e irracional comportamiento, todos somos víctimas, y los musulmanes buscadores de Sabiduría, entendimiento, tolerancia, paz y concordia, ¡premisas todas del Corán!, nos vemos en la necesidad de vivir en discreción, cuando no en ocultamiento, para evitar que seamos medidos con la misma medida con la que se mide el fanatismo, la barbarie y la ignorancia. Así pues, nos ha de quedar claro que nuestra forma es el Sendero del medio, ni a la izquierda ni a la derecha, y se limita a la práctica de lo que acabamos de comentar anteriormente, la ´Ibadat. Creemos que no hay unas prácticas mejores que otras, por lo que afirmamos que cada discípulo ha de encontrar a su Maestro, y cada Sheyh a su discípulo, pues entre ambos forman todo un Universo de diversidades. Decía un Maestro de la Tradición: “En el Corán se encuentra una gran Sabiduría, y toda ella está contenida en la primera Sura. Cuanto hay en la primera Sura se contiene en la primera letra, y lo contenido en esta letra se halla en el punto. La Sabiduría se halla en un solo punto, es el ignorante quien se empeña en complicarlo”. 7 Que La Divinidad, Al Lah, o como quiera que cada cual lo llame, abra nuestros corazones para que cada cual entienda aquello que se le haya reservado. Pues como decía Ibn al Árabi, nuestros corazones son un prado para las gacelas, un convento para el monje cristiano, los pliegos de la Torah, la Kaaba del peregrino o un templo para el idólatra, pues nuestro sendero es el sendero del amor. En seguimiento del espíritu Coránico, o de la Sabiduría donde quiera que la hallemos, esto enseñamos y esto es lo que practicamos. Que Dios haga de nosotros instrumentos de Su Paz Hayy Sidi Sa’îd al Andalusí 

martes, 26 de julio de 2016

¿Infierno eterno y Dios misericordioso? por Edip Yuksel

Traducido del inglés por Martín Guillermo González

"Edip Yuksel es un pensador turco de origen kurdo nacionalizado norteamericano .Pertenece a la corriente islámica coranista. Entre los escritos de este autor esta “Manifesto for Islamic Reform” y una traducción y comentario en inglés del Corán “Quran Reformist Translation”.


El presente texto que hemos traducido del  inglés nos parece de una gran riqueza ya que toca uno de los temas más polémicos que se dan dentro de las religiones abrámicas, a saber, la duración del infierno. Como hemos mencionado el autor es coranista por lo que se atiene solo al Corán para argumentar  y prescinde de otras fuentes canónicas del Islam “ortodoxo” ya sea sunnita o Shiita. Esto lo hace más interesante y original ya que si bien dentro del hadiz y la sunna hay respuestas diversas sobre el tema en cuestión,  poco hay escrito desde una la perspectiva del  Corán analizado a la luz de la razón." 
Martín Guillermo González 

Aunque como monoteísta racional tengo buenas razones  de tipo científico, filosófico y espiritual para creer en el Corán, todavía  tengo que admitir que no he digerido todos sus versículos. Algunos pasajes desafían mis normas culturales o mi línea ideológica y también algunos parecen contradecir a otros versículos claros de la escritura y/o leyes de la naturaleza. Teniendo en cuenta que mi cultura es relativa, por lo general, no tengo problema con los primeros, pero aquellos que crean contradicción entre los signos (ayat) de Dios del Libro o de la naturaleza, actúan como virus que infectan mi fe. Aquellas personas que no tienen ningún conflicto intelectual con ni un versículo del Corán, son, en mi opinión, o gente crédula que adquirieron/heredaron su fe por presión de sus pares, proximidad geográfica,  o alguna otra extraña razón; o están ocultando sus problemas intelectuales a otros e incluso a sí mismos.  Ninguno de esos casos, sin embargo, puede dar un buen ejemplo.
Mi duda no es sobre la veracidad del Corán, sino sobre la veracidad de mi entendimiento de algunos versos del mismo.  Desde que rechacé los preceptos sunnitas que exigen seguir ciegamente la opinión de eruditos y clérigos ortodoxos, y desde que acepté al Corán como la única fuente de mi religión, siempre que encuentro problemas con mi comprensión  de un versículo que esta con conflicto con lo que dice el Corán 4:82, sigo el divino consejo de actuar pacientemente en la búsqueda del conocimiento (20:114), de consultar a los expertos (21:7) sin seguirlos ciegamente (17:36), evitar pensamiento ilusorio y la herejía (53:28), y saber que Dios es el único que en última instancia proveerá de una explicación (75:16-19). A veces, tardo unos meses en llegar a una respuesta coherente, pero otras veces, puedo llegar a tardar años e incluso décadas. Cada una de mis experiencias intelectuales y espirituales dan testimonio de los hechos siguientes:
                “Les hemos traído un libro que hemos detallado con conocimiento para ser una guía y una misericordia para la gente que cree.” (7:52)
“El Misericordioso enseña el Corán.”(55:1-2)
Antes de compartir con ustedes mi observación sobre la duración del infierno, me gustaría compartir varios ejemplos de mi lucha intelectual y sus resultados.( Si no tienes paciencia con esta larga introducción o preparación, por favor, salta al subtitulo ¿Es eterno infierno?)
Por ejemplo, mi análisis sobre 5:38 desarrollado a lo largo de quince años desembocó en tres interpretaciones: (a) cortar o marcar las manos de un ladrón como medio de humillación e identificación pública, (b) amputar físicamente la mano del ladrón, (c)  cortar los medios de robo del ladrón (presumiblemente a través de rehabilitación o prisión). Dependiendo de circunstancias económicas y sociales, la frecuencia de los robos, el riesgo para la sociedad, y el costo económico, social y psicológico del castigo, una sociedad puede seleccionar alguno de los castigos sugeridos. En otras palabras, ahora estoy convencido de que el uso deliberado de una palabra clave semánticamente flexible, QaTTa’A,  es para adaptarse al tiempo, temperamento, cultura y circunstancias de poblaciones diversas. Congelar el mensaje del Corán con el entendimiento y prácticas de la primera generación (incluyendo al Profeta Muhammad y sus compañeros) es despojarlo de su divina naturaleza profética que hace que su mensaje sea universal.
Mi investigación sobre la aparente contradicción entre 2:233 y 46:15 durante varios meses me llevó a una conclusión que nunca deseé alcanzar: tomando la duración normal de embarazo como 266 días (o 38 semanas), el aborto dentro de los 86 días de embarazo no sería considerado asesinato. En el primer trimestre, el feto no era considerado como persona. Hay persona con la aparición de la consciencia (esto es el Nafs, lo que generalmente se traduce de manera errónea como Alma debido a la influencia platónica de los eruditos musulmanes tardíos). La “personalidad” es descripta como una fase de “creación nueva” que sigue las etapas de ser esperma, embrión, un feto en forma de bocado hecho de carne y huesos, y finalmente una nueva criatura (23:14;22:5). Mi problema con la interpretación tradicional de 4:34 y reconciliarla con 30:21 fue resuelto después de un año a través de la investigación y de circunstancias “accidentales”. Aprendí que el hombre no regía sobre la mujer sino que era un proveedor para ellas; que la mujer no es descripta como una devota de su marido sino de su Creador; la cosa no pasaba por la desobediencia al marido sino por la deslealtad al contrato de matrimonio; y que a los maridos no se les aconsejó golpear a sus mujeres sino que se separaran de ellas antes de decidirse por el divorcio. 
De manera similar, mi problema con reconciliar la interpretación tradicional de 4:3 y 4:129 fue resuelta décadas después cuando me enteré de la mala interpretación de una frase en 4:127. Aunque el Corán permite la poligamia (4:3), esta es desalentada y su práctica exige ciertas precondiciones: los hombres pueden casarse con más de una mujer solo si las últimas son viudas con huérfanos, que sean tratadas con justicia y equidad. (Ver 4:19-20,127-129.)
Desafortunadamente, el versículo 4:127 ha sido tradicionalmente malinterpretado y mal traducido de tal forma para afirmar que Dios permite casarse jóvenes huérfanas.
Déjenme darles un ejemplo más. Tuve problemas con la una palabra clave tradicionalmente mal traducida en el versículo 2:106 ya que implicaba una contradicción con el Corán y hacía de algún versículo un sujeto vulnerable a la demanda de abrogación. El término “ayat”, su plural “ayah” es usado en el Corán para significar dos cosas: (a) signos/milagros, y (b) versículos/revelaciones del Corán mismo. Desde que los versículos del Corán son considerados milagros/signos, la forma plural a veces lleva ambos significados simultáneamente. Un versículo del Corán no es considerado un milagro en tanto que algunos versículos cortos (por ejemplo: 55:3; 69:1; 74:4; 75:8; 80:28; 81:26) no son únicos y pueden ser encontrados en una conversación cotidiana de gente arabo parlante. De hecho, el Corán determina la unidad mínima de naturaleza milagrosa como capítulo (10:38), y los capítulos más cortos son de tres versículos (103;108; 110). Por lo tanto solo la forma plural de “ayah”, a saber, “ayat”, puede ser usada como referencia a los versículos/revelación del Corán. Sin embargo, la forma singular, AYAH, en todas sus 84 veces es siempre usada como signo o milagro. Por esta razón, elijo traducir la forma singular “ayah” del versículo 2:106 como “signo”.
¿Es eterno el infierno?
Dios, como demostración de suprema creación, eligió probar los resultados de la cracion de un ser con la habilidad de escoger libremente su propio destino (18:29; 6:110; 13:11). Dios hizo descender su revelación/mandamientos/lógica (ruh) al humano prototípico que le proveería con reglas innatas de razonamiento para distinguir la falsedad de la verdad, el mal del bien (15:29; 32:9; 38:72). Mensajeros y Libros portadores de ruh fueron solamente enviados como un plus de misericordia, meros recordadores de hechos que podrían ser descubiertos por la razón (2:37-38; 10:57; 11:17; 16:89; 21:107; 29:51; 16:2; 36:69; 37:87; 39:21; 42:52; 58:22). Aunque creer que los seres humanos tenemos libre albedrío es una de las paradojas más difíciles de diferir, la acepto por fe (18:29; 57:22). Dios creó la vida y la muerte en este planeta para probar última criatura (67:2). Después de cierta edad, un individuo es considerado responsable por Dios (46:15). Dios decidió castigar a aquellos que libremente eligieron el camino contrario a su programa original como a aquellos que lo corrompieron con falsas ideas y acciones (2:57; 4:107; 6:12,20, 26; 7:9; 53:117; 59:19). Los programas que son infectados con virus experimentarán una fase de pena llamada Infierno (Infierno y Paraíso son alegorías: 13:35; 17:60; 37:62-64; 7:44-50). En esta fase los programas corruptos y su principal transmisor de infección (Satán) serán castigados (7:11-27; 38:71-88), y entonces serán aniquilados todos juntos. El único virus que no será curado en el día del Juicio es aquel que creó una personalidad esquizofrénica, una personalidad que se somete a otros aparte de Dios, una personalidad que no es libre de falsos dioses y que de esta forma se aliena de su origen que es Dios (4:48:116).
La creencia popular de que el infierno arderá eternamente me ofuscó por décadas, pero suprimía mi problema diciendo “Dios es Misericordioso y Justo; Él sabe algo que nosotros no sabemos.” Por supuesto que Dios sabe muchas cosas que nosotros no sabemos. Sin embargo, ¿Qué pasa si estamos protegiendo nuestras supersticiones y falsas creencia con tal escusa? ¿No estaremos dejando de usar el don más grande de Dios, la razón, la cual distingue al creyente del incrédulo y al humano del animal? (2:73,170,171,242,269; 3:118,190; 7:169; 8:22; 10:42,100; 11:51;12:2,111; 13:4,19;16:67; 21:10,67; 23:80; 24:61; 29:63; 30:28; 38:29; 39:9,18,21; 40:54; 59:14). Evidentemente, había un peligro en confundir “razón” con mis deseos personales, ignorancia  y parcialidad cultural. Podía distorsionar el sentido de la Palabra de Dios por apaciguar mis inquietudes o acomodar todo a mi conocimiento limitado. Había una delgada línea ¿Acaso debo usar mi razón para cuestionar una interpretación que heredé de una determinada secta o debo seguir todo sin usar mi mente? Sabiendo que el Corán nos amonesta fuertemente por seguir a la masa, los pasos de nuestros padres o  a los eruditos religiosos ciegamente (6:116; 2:170; 9:31; etc.). Rechacé la fe ciega y elegí una fe basada en el conocimiento y la razón (17:36). Al preferir  una interpretación no ortodoxa, tengo que adoptar dos reglas: debo ser capaz de fundamentarla con la lengua original de la escritura y no debe entrar en contradicción con las leyes y preceptos divinos de la escritura o una contradicción entre la escritura y las leyes divinas en la naturaleza.
Hace seis años leí  una traducción al turco de un folleto, “La Salvación Universal”, escrito por Musa Jarullah Bigiyev (1874-1949). En dicho folleto, Bigiyev afirmaba que de acuerdo al Corán y al Hadith, el Infierno no era eterno. Cuando lo terminé de leer mi entusiasmo y esperanza se apagaron al notar que el autor no analizaba numerosos  versículos  que llevan a cientos de millones de musulmanes a creer que el Infierno es eterno. El autor estaba dando una afirmación radical pero su argumentación no convencía mucho. Iba más a lo sentimental que al análisis intelectual de los versículos pertinentes. Decepcionado, continué con mi creencia en la eternidad del Infierno aunque como un concepto contradictorio que continuamente irritaba mi fe e intelecto merodeando en el fondo. No podía ignorar numerosos versículos/signos Coránicos que amenazaban a los incrédulos  o mushriks con el sufrimiento eterno en el infierno. Sin embargo tampoco podía ignorar el  otro hecho de que el atributo de Dios más repetido in el Corán era la misericordia (RaHYM 114 veces, RaHMaN 57 veces, etc.). Dios decretó a la misericordia como Su atributo (6:12,54) y ésta misericordia fue inmensa (6:147; 40:7). A  menudo  tomaba consuelo en la implicancia de tener en cuenta el dialogo entre Jesús y Dios que tendrá lugar en el día del  juicio:
“’Si los castigas, son tus criaturas. Si los perdonas, tu eres todo poderoso, sabio’.  Dios dirá: ´Este es el día cuando su verdad beneficiará a los sinceros’ Han merecido jardines con largos arroyos. Habitarán allí para siempre. Dios estará complacido de ellos y ellos estarán complacidos de Él. He aquí el logro más grande” (5:118-119)
Su justicia fue frecuentemente recordada (3:182; 4:40; 8:51; 11:101; 16:33,118; 22:10; 41:46; 43:76; 50:29; 99:7-8). ¿¡Cómo puede un Dios justo y misericordioso torturar a sus criaturas en un Infierno eterno por sus crímenes cometidos durante un tiempo muy corto, un período que es casi cero comparado con la eternidad!? ¿Cómo pudieron la justicia y misericordia divinas ser desafiadas por mi justicia y misericordia limitadas? Si tuve una parte de la revelación/conocimiento/ lógica (ruh) en mi programa genético, luego tengo que ser capaz de encontrar  una manera de aceptar, no necesariamente comprender, la misericordia y justicia de Dios sin revelación.
¡Mushriks y Fervientes Incrédulos Están Condenados a Estar en el Infierno Eternamente!
Por favor, nótese que el subtítulo no dice “Mushriks y fervientes incrédulos están condenados a estar en el Inferno eterno” y de acuerdo con el lenguaje usado en el Corán hay una diferencia. Permítanme explicar:
Todas las formas derivadas de la raíz de KHaLaDa (ser eterno, vive por siempre, permanecer para siempre en un lugar o estar por un largo tiempo o para siempre) aparecen 87 veces en el Corán.  Si me cuenta preliminar está bien, en 40 veces aparece descripta la duración de la recompensa en el Paraíso (2:25; 2:82; 3:15; 3:107; 3:136; 3:198; 4:13; 4:57; 4:122; 5:85; 5:119; 8:42; 9:22; 9:82; 9:89; 9:100; 10:26; 11:23; 11:108; 14:23; 18:108; 20:86; 21:102; 23:11; 25:15; 25:16; 25:76; 29:58; 31:9; 39:73; 43:71; 46:14; 48:5; 50:34; 57:12; 58:22; 64:9; 65:11; 98:8; 50:34), 40 veces se describe la duración del castigo en el fuego del Infierno (2:39; 2:81; 2:162; 2:217; 2:257; 2:285; 3:88; 3:116; 4:14; 4:93; 4:169; 5:80; 6:128; 7:36; 9:17; 9:63; 9:68; 10:26; 10:27; 10:52; 11:107; 13:5; 16:29; 20:101; 21:99; 25:29; 25:69; 32:14; 33:65; 33:103; 39:72; 40:76; 41:28; 43:74; 47:15; 59:17; 64:10; 72:23; 85:17; 98:6).
La palabra KHaLaDa también tiene el sentido de larga duración. Por ejemplo el clásico diccionario árabe Lisanul Arab incluye la forma plural KHawaLiD para referirse a montañas y rocas o sea dos cosas de larga duración. El Corán, por lo menos  una vez, usa el pasado de esta palabra para describir un acto duradero de la vida (7:176). El versículo nos describe a  un incrédulo fanático y nos dice que él “Akhlada ilal ardi.” es decir, aferrado a lo terrenal, aferrado a pequeñas ideas! En este artículo no tocaré el tema de si el significado de la palabra KHaLaDa y sus derivados denota solo la idea muy larga duración o un periodo particular de vida. Aunque puede haber alguna evidencia de eso y la falta de uso de esa palabra para Dios puede ser considerando como evidencia, de momento no estoy convencido.
En cuando al adverbio ABaDa (eternamente, siempre, para siempre), aparece 28 veces en el Corán, de las cuales en nueve es para mencionar la duración del paraíso (4:57; 4:122; 5:119; 9:22; 9:100; 18:3; 64:9; 65:11; 98:8) y entres versículos dicha palabra es usada para referirse a la duración del infierno (4:169; 33:65; 82:23). Los versículos 5:37; 22:22; 32:20 dicen que los incrédulos querrán salir del Infierno pero no podrán hacerlo. La negación del castigo eterno afirmada por algunos es rechazada (3:24).
ABaDa es usada en 9:84; 9:108; 24:4; 33:53; 59:11; 62:7 para hablar de eternidad contingente con la vida del sujeto:
“No (La… ABaDa) orarás por ninguno de ellos cuando el muera…” (9:84) “No rezarás (La… ABaDa) en tal masjid…”(9:108) “…y no (La… ABaDa) aceptarás el testimonio de ellos…” (24:4) “…No (La… ABaDa) te casaras con sus esposas después de él.” (33:53) “Nunca (La… ABaDa) obedeceremos a quien esté en tu contra…”(59:11) “… no desearán jamás (La… ABaDa) por lo que…” (62:7)
En todas estas afirmaciones negativas  se usa ABaDa para expresar una prohibición que dura para siempre. Específicamente, en tanto que existan las condiciones. Por ejemplo, cuando a la persona que se le prohibió a oración funeral  murió, la prohibición cesó naturalmente. Un muerto no puede ir a rezar a la tumba de otro por lo tanto esa prohibición prácticamente no dura para siempre.  Similarmente, cuando todas las esposas del Profeta murieron, la prohibición de casarse con ellas dejó de existir. De aquí se sigue que la eternidad de un prohibición fue, de hecho, limitada por la condición o duración de vida del sujeto. En otras palabras, los ejemplos mencionados muestran que la palabra ABaDa indica eternidad de un período particular.
EL Castigo eterno en el Infierno no necesariamente significa que el Infierno y sus habitantes sean eternos
 Recordemos a Jonás. Cuando escapó de su deber fue tragado por la ballena.
“Pero si no hubiera sido de los que glorifican se habría quedado en su vientre hasta el día de la resurrección.” (37:143-144)
Es un hecho que ni Jonás ni la ballena son inmortales con la posibilidad de vivir hasta vida de la resurrección. Dios lo sabe. La expresión coránica solo nos informa que Jonás podría haber muerto o terminado en el vientre de la ballena. Sin embargo ambos perecerían en un corto tiempo, la ballena seria el destino final de Jonás hasta el día de la resurrección.  Jonás no intentó ser resucitado (junto con la ballena), con la  misma lógica, el versículo diría: “el habría permanecido en su vientre eternamente.”
De manera similar, los versículos  que nos dicen que los incrédulos o adoradores de ídolos están en el Infierno eternamente, no implica necesariamente que el Infierno sea eterno a menos que seamos informados de que el Infierno en sí mismo sea eterno.  Simplemente significa que los incrédulos y adoradores de ídolos terminarían en el Inferno y nada más. Si el infierno, con sus habitantes, un día  dejáran de existir, implicaría que los incrédulos y los adoradores de ídolos estuvieron eternamente en el Infierno. Su castigo sería una vida entera en el Infierno.
De hecho, el Corán nos informa que tanto el castigo eterno en el Infierno como la recompensa del Paraíso están condicionados a su periodo de vida:
“Eternamente están (en el infierno), tanto como duran los cielos y la tierra, de acuerdo con la voluntad de tu Señor.  Tu Señor hace lo que quiere. En cuando a los afortunados, estarán en el paraíso. Eternamente habitarán allí tanto como duren los cielos y la tierra de acuerdo a la voluntad de tu Señor, una promesa de eterna recompensa.” (11:107)
El Corán nos informa que los Cielos y la Tierra serán cambiados por otros Cielos y Tierra (14:48). Si dicha  re-creación es antes del Día del Juicio, hay una posibilidad de una nueva re-creación. Hay indicios de que el Paraíso será preservado o creado de nuevo. Por ejemplo, la palabra KHuLD (eterno, imperecedero), no es usada para el Infierno, sino que es usada como una adjetivo para describir el Paraíso (25:15). Por otro lado el mismo adjetivo no es usado para describir el Infierno sino para describir el castigo EN EL INFIERNO (10:52; 41:28).
El Infierno y sus habitantes serán aniquilados
Nuestro lenguaje contiene sinónimos, antónimos, complementos, equivalencias, etc. El Corán, frecuentemente, usa pares de palabras/conceptos para contrastar, comparar o complementarse mutuamente. Generalmente, la frecuencia de palabras semánticamente relacionadas también demuestra armonía matemática, cosa extensivamente demostrada en mis libros. Por  ejemplo, Akhirah (Más Allá) y Dunya (Este Mundo),  Malak (Ángel) y Shaytaan (Satanás), Rahman (Misericordia) y Huda (Guía), Qul (Di) y Qulu (Dicen), Khalq (creación) y Helaak (Destrucción), Hayat (Vida) y Mawt (destrucción), están semánticamente y matemáticamente relacionadas.
Reflexionemos sobre los versículos 40:11 y 67:2. El primero habla de dos creaciones y dos muertes y el segundo de la creación de la vida y la vida. Estos dos versículos pueden ser entendidos mejor si entendemos que en el lenguaje coránico la Muerte no puede existir sin la Vida y viceversa. Existen juntas ya que la Muerte es el cese permanente de la actividad consciente del cerebro (39:42; 16:21) aunque temporal seguido de la resurrección  (29:57; 10:56; 22:6). La Muerte es un proceso que lleva a la Vida. Una criatura viviente morirá y una criatura muerta tendrá una nueva vida (22:66).
 La vegetación experimenta sucesivas vidas y muertes a través de las estaciones (2:64; 3:27; 6:95; 16:65; 22:5-6; 30:19-50; 35:9). Con la primera creación no hubo ni vida ni muerte; tan solo existíamos. Pero Dios decidió crear la Muerte y la Vida (67:2). Creación, muerte, vida (actual), muerte vida (resurrección). En otras palabras, dos muertes y dos vidas (40:11). La palabra HaLaKa, por otro lado, es ocasionalmente usada para describir la muerte de un individuo  (40:34), pero usualmente significa la destrucción y aniquilación irreversible o la total extinción existencial de una entidad (5:17; 6:6; 6:47; 8:42; 20:128; 21:95; 22:45; 28:59; 36:31; 69:5; 77:16).
“… aquellos destinados a ser muertos/aniquilados fueron muertos/aniquilados por una obvia razón y aquellos destinados a ser salvados/revividos fueron salvados/revividos por una obvia razón” (o claro argumento) (8:42)
El versículo citado, no solo se refiere a la pérdida de vidas y supervivencia en una determinada  batalla sino, también a un evento cósmico más alto: los incrédulos perecerán para siempre por haber confiado en la falsedad mientras que los creyentes durarán para siempre ya que confiaron en un argumento claro. No es casualidad que vida y muerte sean usadas como metáforas de sostener la verdad o la falsedad (6:122). De hecho, atestiguar y reconocer la verdad conduce a la vida tanto en sentido metafórico como literal:
“Oh Aquellos que creen: responded a Dios y a su mensajero cuando los llama a aquello que os da la vida. Debes saber que Dios se sitúa entre el hombre y su corazón y que seréis congregados a él.” (8:24)
Sobre la base del versículo citado, es justo inferir que aquellos que rechazan el mensaje divino perderán la vida eterna ¿Acaso morirán en el Infierno? La respuesta es No:
“Aquel que sea culpable ante  Su Señor , merecerá el Infierno donde nunca morirá ni estará vivo.” (20:74)
Por lo tanto, la alternativa es obvia: total aniquilación, extinción ontológica junto con el infierno. Aquellos programas con libre albedrio que eligieron corromperse con los peores “virus” diabólicos (como asociarle compañeros a Dios o matar a un programa inocente.) serán sentenciados a un eterno castigo: después de la resurrección experimentarán un periodo de diagnóstico , justicia, lamentación y luego con la creación del  nuevo Cielo y Tierra serán arrojados a la no-existencia junto con el Infierno. Talvez, también sean borrados sus recuerdos de la mente de sus familiares y conocidos que eligieron la vida eterna mediante la dedicación de su religión solamente a Dios y a un vida recta con la mente en el Día del Juico.
Es interesante notar que la única excepción al  no olvido de Dios está en conexión con la gente que mereció el infierno:
“Gustad  las consecuencias de haber ignorado/olvidado este día por eso nosotros; por eso Nosotros te hemos ignorado/olvidado. Gustad la eterna retribución en castigo por lo que solías hacer.” (32:14)
DIOS ES JUSTO Y MISERICORDIOSO
El Corán repetidamente nos conforta recordándonos la justicia perfecta de Dios. El versículo siguiente nos da una idea precisa sobre la justicia y misericordia de Dios:
“Para aquellos que hayan hecho el bien habrá lo mejor y más... en cuanto a aquellos que hicieron el mal revivirán  un mal equivalente” (10:27)
El sufrimiento en un Infierno eterno  crea una  contradicción con esta divina justicia ya que la eternidad no puede ser igual a un mal cometido en un lapso de vida limitado de un humano. Sin embargo, un castigo eterno en un infierno no eterno no entra en tal contradicción. Después de recibir un castigo equivalente, el principal hacedor del mal junto con aquellos aludidos en el versículo 4:48, serán eliminados de la existencia. Terminarán en el Infierno, y el Infierno terminará en el olvido, eternamente.
No por casualidad que el versículo más repetido del Corán nos recuerda una y otra vez que Dios es Clementísimo, Misericordiosísimo (1:1).